Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

La Revolución microscópica

ninos-en-circulo.jpg

Desde un tiempo a esta parte practico un nuevo arte, y hace poco me di cuenta que se trata de algo productivo en su profundidad, concreto en su eficacia y tal vez reproducible en la lógica cotidiana.
No abandono mi pensamiento holístico ni mi idiosincrasia combativa, tan sólo creo hoy en la posibilidad de alimentar día a día una conducta que nos haga vivir ya mismo en pequeños momentos representativos de la sociedad del futuro.
La Revolución con mayúsculas sigue siendo necesaria, pues la libertad de millones de multitudes humanas y naturales sigue siendo apelmazada y triturada por los dueños de la cárcel. Analicemos entre todos las causas, pensemos las estrategias y tácticas, y si tenemos la voluntad, organicémonos y actuemos, pero en el mientras tanto ¿qué hacemos?
Yo no impongo, sino que propongo, propongo que hagamos lo que pensamos, practicándolo ya. Y esto es más que la coherencia propugnada por ciertas doctrinas marxistas, que plantea una conexión rigurosa entre el pensar y el hacer. A diferencia de eso, me refiero a llevar al límite máximo el ímpetu transformador de los nexos que nos vinculan en la sociedad y luego plasmar tal voluntad en actitudes. Cada gesto, cada intercambio, cada encuentro es pasible de múltiples abordanzas, de entre las cuales tenemos que elegir unilateralmente. Estamos ante una toma de posición constante, el tema es detenerse a pensar si somos realmente conscientes de las consecuencias de nuestras acciones cotidianas. Básicamente existen dos posibilidades: o reproducimos la lógica dominante o intervenimos en la realidad asumiendo una lógica diversa. El cuestionamiento constante, que implica terminar con la reproducción inconsciente de los parámetros estatuidos, no conlleva únicamente un significado de ruptura, enfrentamiento y lucha sino también de fusión, acercamiento y construcción colectiva. Así podremos dar cuenta de que existe otra forma de generar lazos con el universo que nos rodea y del cual formamos parte, un lazo humano puro, simple y armónico, una comunicación mucha más elevada con la naturaleza tanto humana como animal y vegetal. Consiste en sembrar semillitas diferentes a las habituales con cada una de nuestras conductas y, les aseguro, se cosecharán al instante pequeños resultados, ínfimas respuestas, pero que en la suma de uno a uno darán al fin a un gigante fructífero. Si somos transparentes con nuestra intención, podremos comunicarle al otro de que se trata de una cuestión sencilla, fácilmente practicable y con consecuencias hermosas. Habremos hecho algo Supremo.
Como ejemplo, les contaré sólo un detalle, un momento…
Hace unos días, estaba en la plaza Montengero esperando a un amigo y decidí buscar agua caliente para el mate a un bar. Le pregunto a uno de los mozos si puede llenar mi termo y me contesta afirmativamente, sólo que a cambio de 50 centavos. Por suerte, ese día tenía con qué pagar por mi agua. Pero me detuve un segundo y pensé ¿con qué puedo pagar mi agua? Confiando en que al mozo le produciría mucho más placer que yo le diera alguna otra cosa diferente del dinero, le dije: -mirá… ¿te puedo hacer el canje del agua por algo más hermoso y mil veces más valioso que 50 centavos? El tipo se me quedó mirando sorprendido, tal vez colgado en mi sonrisa o tal vez no entendiendo mi propuesta. Entonces saqué del bolso algo que era muy bello para mí y confiaba en que lo sería para él. Un mate cocido para niños en sobre con sabor a vainilla y miel (Aclaración que no está de más hacer: la caja me salió muy cara, por lo que cada sobre valdría más que 50 centavos). Se lo di y le dije: va con amor, olelo, tomátelo, disfrutalo, tiene gusto a vainilla y miel. Le conté que a mí me recordaba al jardín de infantes, cuando deshacíamos las galletitas dulces en el mate cocido y compartíamos entre todos. Llegó el encargado y me miró con cara de malo. Podría haberme ido, pues ya tenía en mis manos el termo, pero me quedé y les dije que no tenía dos sobres. Era el último. Bueno, hagan una cosa, compártanlo entre los dos. Me miraron sonriendo y me agradecieron. Había cumplido mi cometido, había sacado el signo pesos del medio y construido un lazo genuino a través de un canje. Y encima me regalaron una sonrisa y un gracias, gratis, o casi.
En términos trillados, es una forma de “destruir” las estructuras sin romper, dejando algo.
Un amigo me comentó:
(22:22) PABLO-----------: no digo que no haya que destruir cosas, que no deba haber enfrentamientos... yo no soy hippie, pero esas cosas suman, y suman mucho, más que cualquier lucha estéril que puedan hacer o creerse los seudorevolucionarios.
“Te convido a creerme, cuando digo futuro…”


MeneameMeneame | del.icio.us

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>