Mi Refugio
Adentro…
He permanecido entre solapadas tesituras pertrechando silencios
Siendo esclava de la tendencia a la muerte que obliga al encierro.
He sido presa de la presencia tajante de la obsesión por el tiempo,
De la estrechez del espacio y del contar calorías.
Maniatada, enmudecida, enceguecida, indolora, inhóspita.
Afuera…
He creído en los monumentos impregnados de signos heroicos
Silbando en la calle como parte de un griterío alocado de denuncia mezquina.
He usado mi audacia eclipsada ante vestigios de ternura
Deslizándome en mis fauces, arropando mis sentidos.
Exacerbada, obnubilada, emocionada, estupefacta.
Abajo…
He sabido de las mentiras, minúsculas proporciones, en aquel orfelinato.
He sufrido los engaños, divididos en porciones, sobre la superficie de la verdad.
Me he quejado de que nadie observara el café mal servido
Y he visto servir bandejas cargadas de vacio.
Sepultada, derrumbada, ocultada, aborrecida.
Arriba…
Me he aventurado con personajes sagrados que vestían ilusiones y promesas
Adorando virtudes de un Dios terrenal.
He devorado índices, prólogos, desarrollos y finales
Y he rellenado cuadernos cuestionando el control de los márgenes.
Poderosa, armoniosa, delirante, apasionante, galopante.
En mi eje…
Aun titubeante, vacilante,
Sigo adentro, afuera, abajo, arriba.
siento el orgullo se saber que no he vivido,
Deslumbrada ante sorpresas conocidas
con encuentros perimetrales por los contornos del entorno.
En el centro...
me sumerjo en mi refugio
y escribo este poema.


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