Hay Que Besarse Más http://doncellaquinceanera.nireblog.com Había una vez... Sat, 05 Jul 2008 00:49:57 +0100 Hay Que Besarse Más http://nireblog.com/imagenes/logo.png http://doncellaquinceanera.nireblog.com http://nireblog.com Para no desaparecer... http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/24/para-no-desaparecer http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/24/para-no-desaparecer Habría que desarmar los conceptos creados y manipulados, para desmitificar que no se encuentra en las cosas materiales y superficiales, los principios que buscamos cuando desandamos el camino, para poder disfrutar lo dulce y escupir lo agrio, en consecuencia de los besos perdidos, los sueños no cumplidos, las miradas esquivadas, las personas amontonadas, los teléfonos cambiados infinitamente, en busca de no se sabe que cosa, para matizar esas paredes que acompañan la huida de los santos, de los cielos infernales creados por alguien que dice ser dios, de mis días, de los tuyos, de los q todavía tiene fe, que nos vamos a tener que escapar a Marte a venus o a cualquier planeta para no desaparecer

(Tomado prestado x un ratito de Fede Lopez, http://hombreprecario.blogspot.com)

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Sat, 24 May 2008 16:03:28 +0100
Me acordé de danzar http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/24/me-acorde-de-danzar http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/24/me-acorde-de-danzar

Hoy estuve en otra, te lo digo.
Inmersa en la emulación donde se habla sin pensar
Estilizada en la fabricación donde se toca sin sentir
Agobiada en la estrechez donde se da para recibir.

Por momentos, de a ratos, sentía la ternura y recordaba la esencia
Y planeando leve en un vuelo de pájaros fugaces
Danzaba con lo inmenso del detalle en la vivencia.

Me saqué las ganas de devolver un gesto
Y regalé mi risa al recordar que había recibido afecto.
Me ofrecieron la teatralidad de un reencuentro
Y me ensimismé en movimientos, potenciando lo armónico.

Percibí una mirada solitaria adueñándose del silencio
Y me colgué del paisaje, junto a ella, en el asedio.
Supe que me deseaban, o al menos a mis curvas
Y los sentí en mi nuca, imaginando un comienzo.

Pronuncié dos palabras: estoy sensible
Y recibí un abrazo, eternamente ligero, interminable.
Recibí un mensaje, de allá, de lejos
Y palpé una entrega, enterita y de a pedazos.

Ay, cuántos muchos he ofrecido y cuántos tantos absorbí
Cuántos obsequios de a montones, millones de canjes de rubí.

Luego volví y supe que eran las seis de la mañana
Y que estaba dialogando con mi morena semana
¿Qué quiero de mi vida?, me dije
Sólo eso, un detalle, acordarme de danzar.

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Sat, 24 May 2008 14:20:05 +0100
Mi Refugio http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/mi-refugio http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/mi-refugio

Adentro…
He permanecido entre solapadas tesituras pertrechando silencios
Siendo esclava de la tendencia a la muerte que obliga al encierro.
He sido presa de la presencia tajante de la obsesión por el tiempo,
De la estrechez del espacio y del contar calorías.
Maniatada, enmudecida, enceguecida, indolora, inhóspita.

Afuera…
He creído en los monumentos impregnados de signos heroicos
Silbando en la calle como parte de un griterío alocado de denuncia mezquina.
He usado mi audacia eclipsada ante vestigios de ternura
Deslizándome en mis fauces, arropando mis sentidos.
Exacerbada, obnubilada, emocionada, estupefacta.

Abajo…
He sabido de las mentiras, minúsculas proporciones, en aquel orfelinato.
He sufrido los engaños, divididos en porciones, sobre la superficie de la verdad.
Me he quejado de que nadie observara el café mal servido
Y he visto servir bandejas cargadas de vacio.
Sepultada, derrumbada, ocultada, aborrecida.

Arriba…
Me he aventurado con personajes sagrados que vestían ilusiones y promesas
Adorando virtudes de un Dios terrenal.
He devorado índices, prólogos, desarrollos y finales
Y he rellenado cuadernos cuestionando el control de los márgenes.
Poderosa, armoniosa, delirante, apasionante, galopante.

En mi eje…
Aun titubeante, vacilante,
Sigo adentro, afuera, abajo, arriba.
siento el orgullo se saber que no he vivido,
Deslumbrada ante sorpresas conocidas
con encuentros perimetrales por los contornos del entorno.
En el centro...
me sumerjo en mi refugio
y escribo este poema.

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Thu, 22 May 2008 22:44:02 +0100
VlAJE INFINITO http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/vlaje-infinito http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/vlaje-infinito Con el cielo muy arriba
y mis ojos sin mirada
trepé al vuelo
a un delirio cualquiera
e inicié un viaje infinito
con esa porfiada ilusión
de arribar a ningún lado.

(autor/a desconocid@)

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Thu, 22 May 2008 12:39:31 +0100
Atreverse http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/atreverse http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/atreverse Lechuza, animal nocturno y misterioso, es un signo mágico y profundo. Posee una capacidad especial para hacer aflorar el subconsciente de los demás, así como para encontrar cosas, personas e ideas perdidas u olvidadas. Dispone también de una gran sensibilidad para todo lo místico y misterioso. Su principal virtud es la intuición, que rara vez les falla. Al iniciar una relación pueden parecer tímidos, pero luego se abren del todo al ser amado.

lechuza.jpg

Te pido que te atrevas
A observar lo diferente interrogando
No mirar lo divergente cuestionando.

Así conocerás el universo, siendo uno
Y construirás la confianza en las estrellas, que son miles.

Te insto a que intentes
Proponer suspirando con las manos abiertas
No imponer maldiciendo con los ojos vendados.

Así sanarás las heridas que acechan tu instante
Y curarás esa vida, alejando el temor.

Te propongo que te animes
A caminar respirando, en tus pies
Y no correr a la deriva, sin rumbo consciente.

Así comprenderás que las fronteras son mentira
Y que en tu andar sigiloso podés llegar a la luna.

Te desafío a que te juegues
A la búsqueda esencial con tu instinto de luz
Creando hoy la realidad del futuro esperado.

Así sentirás que el tiempo es relativo
Y lo eterno jamás será efímero.

Te sugiero que pruebes
Arrancar de tu piel las etiquetas de plástico
Y tallar tu piedra milenaria, en cada retrato.
Trazar pequeños destellos, en la tormenta fatal
Provocando sonrisas, pentagramas del alma

Así verás que sos más que un nombre inventado
Y no menos que un ser vivo infinito.

Desterrá lo sagrado de ese altar inhumano y erigí lo sublime
Cultivando las flores de nuestro inmenso jardín.

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Thu, 22 May 2008 01:33:14 +0100
La virtud del amor http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/la-virtud-del-amor http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/22/la-virtud-del-amor jardinero.JPG

Me gustan tus versos, moreno semana.
Y en verdad, no pierdo nada si te doy un beso

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Thu, 22 May 2008 01:31:24 +0100
La Revolución microscópica http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/19/la-revolucion-microscopica http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/19/la-revolucion-microscopica ninos-en-circulo.jpg

Desde un tiempo a esta parte practico un nuevo arte, y hace poco me di cuenta que se trata de algo productivo en su profundidad, concreto en su eficacia y tal vez reproducible en la lógica cotidiana.
No abandono mi pensamiento holístico ni mi idiosincrasia combativa, tan sólo creo hoy en la posibilidad de alimentar día a día una conducta que nos haga vivir ya mismo en pequeños momentos representativos de la sociedad del futuro.
La Revolución con mayúsculas sigue siendo necesaria, pues la libertad de millones de multitudes humanas y naturales sigue siendo apelmazada y triturada por los dueños de la cárcel. Analicemos entre todos las causas, pensemos las estrategias y tácticas, y si tenemos la voluntad, organicémonos y actuemos, pero en el mientras tanto ¿qué hacemos?
Yo no impongo, sino que propongo, propongo que hagamos lo que pensamos, practicándolo ya. Y esto es más que la coherencia propugnada por ciertas doctrinas marxistas, que plantea una conexión rigurosa entre el pensar y el hacer. A diferencia de eso, me refiero a llevar al límite máximo el ímpetu transformador de los nexos que nos vinculan en la sociedad y luego plasmar tal voluntad en actitudes. Cada gesto, cada intercambio, cada encuentro es pasible de múltiples abordanzas, de entre las cuales tenemos que elegir unilateralmente. Estamos ante una toma de posición constante, el tema es detenerse a pensar si somos realmente conscientes de las consecuencias de nuestras acciones cotidianas. Básicamente existen dos posibilidades: o reproducimos la lógica dominante o intervenimos en la realidad asumiendo una lógica diversa. El cuestionamiento constante, que implica terminar con la reproducción inconsciente de los parámetros estatuidos, no conlleva únicamente un significado de ruptura, enfrentamiento y lucha sino también de fusión, acercamiento y construcción colectiva. Así podremos dar cuenta de que existe otra forma de generar lazos con el universo que nos rodea y del cual formamos parte, un lazo humano puro, simple y armónico, una comunicación mucha más elevada con la naturaleza tanto humana como animal y vegetal. Consiste en sembrar semillitas diferentes a las habituales con cada una de nuestras conductas y, les aseguro, se cosecharán al instante pequeños resultados, ínfimas respuestas, pero que en la suma de uno a uno darán al fin a un gigante fructífero. Si somos transparentes con nuestra intención, podremos comunicarle al otro de que se trata de una cuestión sencilla, fácilmente practicable y con consecuencias hermosas. Habremos hecho algo Supremo.
Como ejemplo, les contaré sólo un detalle, un momento…
Hace unos días, estaba en la plaza Montengero esperando a un amigo y decidí buscar agua caliente para el mate a un bar. Le pregunto a uno de los mozos si puede llenar mi termo y me contesta afirmativamente, sólo que a cambio de 50 centavos. Por suerte, ese día tenía con qué pagar por mi agua. Pero me detuve un segundo y pensé ¿con qué puedo pagar mi agua? Confiando en que al mozo le produciría mucho más placer que yo le diera alguna otra cosa diferente del dinero, le dije: -mirá… ¿te puedo hacer el canje del agua por algo más hermoso y mil veces más valioso que 50 centavos? El tipo se me quedó mirando sorprendido, tal vez colgado en mi sonrisa o tal vez no entendiendo mi propuesta. Entonces saqué del bolso algo que era muy bello para mí y confiaba en que lo sería para él. Un mate cocido para niños en sobre con sabor a vainilla y miel (Aclaración que no está de más hacer: la caja me salió muy cara, por lo que cada sobre valdría más que 50 centavos). Se lo di y le dije: va con amor, olelo, tomátelo, disfrutalo, tiene gusto a vainilla y miel. Le conté que a mí me recordaba al jardín de infantes, cuando deshacíamos las galletitas dulces en el mate cocido y compartíamos entre todos. Llegó el encargado y me miró con cara de malo. Podría haberme ido, pues ya tenía en mis manos el termo, pero me quedé y les dije que no tenía dos sobres. Era el último. Bueno, hagan una cosa, compártanlo entre los dos. Me miraron sonriendo y me agradecieron. Había cumplido mi cometido, había sacado el signo pesos del medio y construido un lazo genuino a través de un canje. Y encima me regalaron una sonrisa y un gracias, gratis, o casi.
En términos trillados, es una forma de “destruir” las estructuras sin romper, dejando algo.
Un amigo me comentó:
(22:22) PABLO-----------: no digo que no haya que destruir cosas, que no deba haber enfrentamientos... yo no soy hippie, pero esas cosas suman, y suman mucho, más que cualquier lucha estéril que puedan hacer o creerse los seudorevolucionarios.
“Te convido a creerme, cuando digo futuro…”

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Mon, 19 May 2008 13:15:42 +0100
Sentido religioso innato http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/14/sentido-religioso-innato http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/14/sentido-religioso-innato Amar la existencia de mi esencia
y vivenciar la palabra amor, en cada rincón.

Que una manzana me revolucione
que tus ojos me persigan
que la alegría me envuelva con sus risitas
que un tornado me invite a dormir.

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Wed, 14 May 2008 01:21:10 +0100
Por quien merece amor http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/13/por-quien-merece-amor http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/13/por-quien-merece-amor expedicion.jpg

"Silvio...Diré tan sólo que, cuando en un país lejano como este a un artista se le llama por su nombre y sin apellido, como quien habla de un amigo, entonces significa que ese artista ha logrado trascender su propia humanidad.."

Este instante está dedicado a Silvio, por abonar, con amor, todo el amor sembrado.

¿Adónde va lo común, lo de todos los días?
¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van?
¿Adónde van?

Un homenaje a las cosas cotidianas, muchas de las cuales pasan desapercibidas. Lo que decimos, nuestras miradas, el atardecer, el mantel de la mesa, el café de ayer... A lo largo del día vivimos muchas situaciones a las que, quizá, no prestamos la atención suficiente. Cada una de ellas puede encerrar un universo tal de significados que deberíamos preguntarnos más a menudo: ¿Adónde van? ¿Qué es lo queda de eso que hacemos?

Silvio, pues, nos incita a fijarnos en aquellas cosas que conforman nuestra vida, segundo a segundo. Porque, en la mayoría de las ocasiones, solo damos importancia a los grandes acontecimientos y no valoramos los pequeños terribles encantos del día a día.

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Tue, 13 May 2008 18:13:47 +0100
Sólo eso http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/12/solo-eso http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/12/solo-eso Sólo eso

Mientras sueño majestades
Y suspiro fealdades
Mientras invento potestades
Y finjo tempestades

Sólo espero amanecer
Sacrificada por tus pesares.

Entre paredes sonámbulas
Y sollozos fúnebres
Entre vivir como un ogro
Y aspirar a lo lúgubre

Sólo ansío despertar
Provocando tu desvelo.

Mientras me aprieto en los jeans
Y alucino a la deriva
Mientras maldigo los tics
Y me enfermo en la saliva

Sólo busco decorar
Tu figura tan sencilla.

Entre aborrecer falsedades
Y obsesionarme con el cambio
Entre erigir soledades
Y preparar casualidades

Sólo pienso en acostarme
Por detrás de tus pestañas.

Y adorar tus pupilas salvajes
Sólo eso, sólo eso…

MPR_mayo 2008

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Mon, 12 May 2008 19:02:17 +0100
Ahau http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/12/ahau http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/12/ahau Ahau...
imagessol.jpg

Caminaba en la oscuridad nocturna.
La ciudad parecía derretida en la opacidad mundana.
Yacían ya los últimos sabios de la fogosidad.
No atinaba a ver ningún refugio estelar.
Todo era descenso. La vida había perdido su esencia, y temía el peso de no saber volar.
Y entonces la ví.
La ventana de esa casa irradiaba amarillo.
Respirando como un ser vivo, recibiendo y brindando arte con su cuerpo de luz.
Sentí el poder de la ascensión, la luminosidad de sus rayos que me elevaban.
Su radiante abastecimiento logró encandilarme.
Y ya no tuve miedo del ocaso nocturno.
De ahí en más no caminaría a ciegas en las penumbras.
Iba a animarme a la fuerza del viaje, entre fuegos de vida...

Gracias, sol, gracias.

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Mon, 12 May 2008 06:39:04 +0100
Poema de día 1 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/10/poema-de-dia-1 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/10/poema-de-dia-1 A la Intemperie

nene-lindo-chico.JPG

Hay de todo: pobres que no son ricos porque no son libres y ricos que son ricos porque encontraron libertad

En el meteoro de un día
En la frialdad invernal
Entre sinapsis de envidia
En la multitud animal.

Veo el sabor de tus lágrimas
Que se deslizan entre risas
Escucho tu hedor putrefacto
Que me encandila de lejos.

Podría tocar tantas pancitas llenas
Podría compartir sabores de luciérnagas coquetas
Podría adentrarme en la serpentina
De la profundidad de sus besos.

Pero palpo tus suspiros,
Siento tu vacio
… y quisiera refugiar tus sentidos.

En el meteoro de un día
En la frialdad invernal
Podría estallar de lujuria
En el torbellino coloquial.
Podría desoír a tus manos
Juntando migajas para el porvenir.

Pero palpo tus suspiros,
Siento tu vacio…

Me estremece la calma circulante
Pues auguro por sonidos de tormenta
Que corrompan la paz rimbombante
Y den cuenta de tu voz.

Cómo quisiera verte en un pelotero y no en la calle
Con qué placer arroparía tus suburbios
Y después de la cena te leería un cuento.

MPR_mayo 2008

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Sat, 10 May 2008 17:55:39 +0100
Poema de anoche 2 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/10/poema-de-anoche-2 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/10/poema-de-anoche-2 Mis sentidos

Fluir y fluir,
Manos ásperas esperando lo suave
Patitas frías suplicando el calor
Ombligo profundo pidiendo una lengua
Uñas rabiosas queriendo arañar.

… Entrepierna infinita
Buscando tocar
Y adentrarse en su tacto.

Fluir y fluir,
Miradas audaces perforando pupilas
Mejillas rojizas para morder
Boca voraz llamando a unos labios
Pecho robusto que invita a dormir.

… Entrepierna infinita
Queriendo mirar
Y penetrar en sus ojos.

Fluir y fluir,
Ronquidos ligeros poetizando sonidos
Saliva ruidosa intimidando oídos
Alaridos ahogados adornando el momento
Latidos potentes que evidencian espasmos.

… Entrepierna infinita
Dialogando entre vellos
Y llamando a su canto.

Fluir y fluir,
Axilas sudorosas develando algo íntimo
Cuellos saturados de besos hediondos
Hocicos impregnados de aromas fatales
Cabellos que acumulan sabias tempestades.

… Entrepierna infinita
Arrinconando perfumes
Y esperando su hedor.

Fluir y fluir,
Espaldas saladas paladeando manjares
Curvas dulzonas amenazando sabores
Rincones extraños degustando agridulces
Colas sagradas que quieren lamer.

… Entrepierna infinita
Esa carne inaudita
Pretendiendo gustar.

MPR_mayo 2008

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Sat, 10 May 2008 17:48:54 +0100
Poema de anoche 1 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/10/poema-de-anoche-1 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/10/poema-de-anoche-1 Ingenua

Cuando la sencillez del hoy ya pase
Perderé mucho y ganaré otro tanto.
Un nuevo abrazo interminable
Repetidas sonrisas falsas
Su regalo espontáneo
Ese verso inventado.

Cuando los días pasen
Experimentaré experiencias
Y viviré vivencias
Me complaceré con placeres
Y sufriré su falta.

Cuando las horas pasen
Esperaré con paciencia
Y me adelantaré a llamarlo.

Cuando el minuto no llegue
Moriré un poco más,
Sepultaré mis ensueños,
Sufriré algún pesar
Y extrañaré sus caricias.

Y al instante,
Lloro ante cada lágrima
Suspiro ante cada verso
Me estremezco ante cada roce
Me conmuevo con tu mirada.

Todo a mí alrededor parece sabotear
Mis ganas infinitas de adueñarme de tu arte.
Todo cuanto percibo parece potenciar
El delirio que hay en mí
Y la belleza que me anida.

Sólo espero no perder mi habilidad
De entusiasmarme con tan poco
Sorprenderme así de fácil
Con cada nuevo gesto
Con cada palabra atrevida
Con cada mañana distinta
Con cada creación diversa.

Cuando los siglos pasen,
Recordaré esa noche
En que logré volar
Con sólo imaginarte.

MPR_mayo 2008

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Sat, 10 May 2008 17:47:33 +0100
Loqueando y los floggers http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/09/loqueando-y-los-floggers http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/09/loqueando-y-los-floggers sitinhoneghrocds.png

Ay Dios, la juventud no está perdida, más bien está tratando de encontrar la forma de llevar a cabo una verdadera Revolución (si, con mayúsculas). Todas las generaciones han tratado de sobrepasar los márgenes de la mediocridad establecida, pero ninguna lo ha logrado. En una época eran los fans de la felicidad Palito Ortega, luego fueron los seguidores de Jugate Conmigo y hasta aparecieron los Teletubis y muchos idiotas reprodujeron por la calle el ¡oaaa! Pero nunca vi nada parecido a lo que está sucediendo ahora, los llamados Floggers nos conducirán al futuro prometedor, tan esperado por todos: la involución de la humanidad está en sus manos.

Hablaremos entonces de estos especímenes que han comenzado a invadir nuestras tierras llenándonos de su sabiduría loguera y que nos encaminan a un futuro de pura mariconeada e idiotez. No, no, no, no hablo de los drogones lumpenes ni de los punk cabeza. Hablo de los logers, fotologueros o como mierda quieran llamarlos.
No he podido investigar mucho de ellos ya que cuando lo intento tengo una mezcla de nauseas con ganas de reírme sin parar. Pero puedo contarles algo a partir de mi experiencia haciéndome la “amiga” de una pendeja de 15 años, que escribe rarito en el msn y usa pulseras fosforescentes. A partir de una simple conversación con esta chica llegué a la conclusión de que estamos ante una generación realmente progre. Resulta que le pregunté por las pulseras fluorescentes que usa. Re copadas, según su testimonio, de 0,20 centavos la unidad. En cada uno de sus brazos entran alrededor de 15 ejemplares (30 x 0, 20, si, gastó $6, el equivalente a un almuerzo indigente). Me contó cómo funcionan: para que den a luz un color “zarpado” hay que meterlas en el congelador durante una hora, su efecto dura 30 minutos. Las de ella están constantemente encendidas, razón por la cual me animé a preguntarle cómo carajo hacía. Y LO QUE LES COMENTO LES JURO QUE ES VERDAD. Me contó que trata de estar cerca de un congelador permanentemente, o al menos cada una hora (es buena en matemáticas, la nena ¿?). Quedé realmente sorprendida por el tiempo que invierte en semejante estupidez. Fue ahí cuando comprendí lo lúcida que es la nueva generación de transgresores de 18 años para abajo.
Estos chicos, generalmente adolescentes y carentes de razonamiento, tienen en sus manos la mayoría de los Fotologs de la comunidad. Ahora pasaré a contarles un poco más a fondo acerca de estos verdaderos hijos de puta creados por el demonio. Suelen creerse cool por tener todos un mismo peinado gay que les hace pensar que son todos originales, sin darse cuenta que de originales las pelotas, pues son todos clones, los pelotudos. Carecen de personalidad propia y se copian los unos a los otros. Se sacan fotos en los baños y cualquier lugar donde haya un espejo haciendo poses re estúpidas. Luego pasan a agregar a sus favoritos a cualquier espécimen que se vista y se vea tan estúpido como ellos, para firmarse mutuamente. El ritual de estos humanoides continúa, ya que para ellos subir una foto por día no es suficiente y pagan para ser miembros Gold o les piden a todos sus contactos o amigos fotologueros para que los voten en páginas de mierda para así tener el Gold. Después de que lo logran obtener son muy felices ya que su único objetivo en sus inútiles vidas es firmar a sus super amigos para que ellos les devuelvan firmas. Como son tantos los que firman, suelen pasarse casi todo el día firmándose estupideces entre ellos y devolviéndose las firmas de las tantas fotos gays que suben por hora. Cabe destacar que desde que se enferman de este virus incurable relacionado con esas páginas chotas para subir fotos con menos diseño que una pared blanca, comienzan a perder la capacidad de escritura y terminan comunicándose en un lenguaje propio que recuerda mucho a la forma de comunicación de los cavernícolas, pero no tan evolucionada.
Además de esto, ganan una habilidad muy útil para producir asco en la gente con cerebro realizando un pasito de baile, que de verlo mucho tiempo puede atrofiarte el cerebro como a ellos. Este baile es loquísimo y sólo es dominado por estos especímenes. Si podés aprenderlo sos pariente de Michael Jackson o un pelotudo. En el tiempo que les sobra suelen organizar encuentros en lugares donde hay mucha gente, se reúnen como cucarachas y empiezan a hacer todos el puto paso gay.
Mi análisis termina con una reflexión sobre su comportamiento sexual. Es lo más progre que tienen. Cuando se aburren de postear o sacarse fotos, simplemente cogen. En vez de jugar al TEG, organizan orgías. Nada del típico esfuerzo varonil del chamuyo, ni del coqueteo femenino de la histeria. Ellos van a los caños. En el boliche la profundidad del diálogo se limita a: Buenas, de qué signo sos? Querés coger? Lo más sorprendente para mi, fue enterarme de que las minitas intercambian tragos por petes. Por lo demás, creo que el futuro del sida y demás pestes de transmisión sexual está en sus manos.
Ahora hablando en serio, el riesgo que corre la humanidad toda es que estos especímenes aprendan realmente cómo reproducirse y tengan la intención de procrear. Si usasen bien los profilácticos, la humanidad se salvaría, pero son tan tarados que no creo que lo logren (les juro que jamás garché con uno de ellos, pero no confiaría en su habilidad para ponerse bien un forro). También cabe la posibilidad de que en un futuro se pongan a adoptar y transformar a los niños en floguers. De cualquier forma, estos pibes son una gran amenaza para la sociedad y nuestro futuro. Y ahora voy a dejar fluir mis verdaderos deseos, que son humanitarios, pues considero que estos pendejos no deberían formar parte de la humanidad. Acá va: Ojalá que los hijos de puta se zarpen con el éxtasis que pegan en las fiestas electrónicas y se caguen muriendo todos. Es la única forma de que la raza humana se salve de ser victima de estos especímenes.

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Fri, 09 May 2008 23:46:48 +0100
La fucking vida sana http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/09/la-fucking-vida-sana http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/09/la-fucking-vida-sana ¿Acaso nunca les molesta lo que del dicen los médicos de la vida sana?
Yo, la verdad, me cago en esa vida. Les voy a explicar por qué.

Dicen que todos los días hay que comer una manzana por el hierro y una banana por el potasio. Y también una naranja para la vitamina C. Y una taza de te verde sin azúcar para prevenir la diabetes. Eso ya me hincha bastante los huevos. Todos los días hay que tomarse dos litros de agua. Y mearlos, que lleva como el doble de tiempo que llevó tomárselos. Todos los días hay que tomarse un Actimel y Bio Puritas para tener el casei defensis que nadie sabe que mierda es, pero parece que si no te mandas un millón y medio todos los días tu pene se vuelve pequeño y verde (o en su defecto, tu argolla se cierra). Cada día una aspirina para prevenir los infartos y un vaso de vino tinto para lo mismo. Y otro de blanco para el sistema nervioso. Y uno de cerveza que ya no me acuerdo para que era. Me cago en la puta. Si te lo tomás todo junto por más que te de ahí mismo un derrame probablemente ni te enteres. Todos los días hay que comer fibra, mucha, muchísima fibra hasta que logres cagar un pullover. Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias y livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo el calculo, solo en comer se te van cinco horitas, qué tiempo malgastado al repedo. Ah, después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea después del Actimel, los dientes, después de la manzana los dientes, después de la banana los dientes, y así mientras tengas dientes. Y pasarte hilo dental, masajeador de encías, buche con Clax. Mejor ampliá el baño y meté el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.
Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, 21, te quedan tres, siempre que no te agarre algún piquete organizado. Según las estadísticas, vemos tres horas de televisión. Bueno, ya no podés. Todos los días hay que caminar media hora, y si te afanan mientras estás caminando seguro te vas a querer cortar las bolas. Y también hay que cuidar las amistades, primero para pasar un buen tiempo con tus amigos, segundo, porque si les dejas de hablar del todo, es muy probable que cuenten todos tus putos secretos y luego no queda otra que mandarlos a matar. Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos dos diarios para contrastar la información. Ah, hay que tener sexo, o sea coger, pero sin caer en la rutina. Hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo, al respecto te recuerdo, después de cada comida hay que cepillarse los putos dientes, también hay que hacerse tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tenés perro o mascota o hijos. En fin, a mi la cuenta me da unas 29 horas diarias. Me pregunto si fue en una convención de boludos donde se discutió esto de la vida sana. Ninguna persona normal puede hacer tantas giladas juntas. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez. Por ejemplo te duchas con agua fría, y con la boca abierta así mientras tomás agua, salís del baño con el cepillo de dientes en la boca y le vas haciendo el amor de parado a tu pareja, que de paso mira la televisión y te cuenta los rumores de los programas de mierda de chimentos, mientras barrés con una escoba metida en el culo. ¿Te quedó una mano libre? Llamá a tus amigos y a tus padres. Tomate el vino, ya que después de llamar a tus padres te va a hacer falta.
El Bio puritas con la manzana te lo puedo dar tu pareja mientras se come la banana con el Actimel, y mañana cambian. Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino extra calcio todos los días. Y ahora los dejo porque entre el yogurth activia, el medio pomelo, la cerveza, el primer litro de agua y la tercer comida con fibra del día ya no se si cagar, coger o tocar el piano.

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Fri, 09 May 2008 22:10:55 +0100
La Enamorada del Muro http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/08/la-enamorada-del-muro http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/08/la-enamorada-del-muro enredadera.JPG

Mi vida transcurría en una soledad espantosa. Tenía a mi marido, tenía a mis amigas, pero al fin y al cabo no tenía nada. Más bien había algo que sí tenía, era mi jardín. Cada mañana, al despertar, luego de obedecer fielmente a mis deberes maritales, me ocupaba de la única actividad que era realmente un placer para mí. Nunca había estudiado jardinería y no lo necesitaba, pues lograba dedicarme con tanto ahínco a mis plantas que todo aprendizaje técnico me resultaba superfluo. De entre tantos árboles, flores, helechos, arbustos, hongos y césped que me transmitían paz, lo único que lograba sacarme de quicio era la enamorada del muro.

Para la época en que nos mudamos a esta casa, herencia de una tía abuela de mi marido, ya existía esa enredadera que cubría el tapial envejecido que daba a la casa del vecino. Durante los primeros años de nuestra nueva residencia no le presté ningún tipo de atención en particular, tal vez porque mi matrimonio parecía marchar tan bien que no sentía la necesidad de observar detenidamente ninguna otra cosa a mí alrededor. Es que durante aproximadamente veinticuatro meses me concentré en el desafío de conquistar el amor de mi marido, tratando de adueñarme de algún resquicio de su tiempo, esforzándome por ser protagonista de algún párrafo de su cuento, o al menos intentando ser partícipe de algún rincón de su mente.

Todavía no me había dado cuenta de que para él yo valía menos que un trapo de piso, sin embargo ya por el mes de enero me había descentrado de su afecto y reparado en la magnificencia de la trepadora. Fue a partir de esos días que pude diferenciar con claridad entre sentir y no sentir. Todo lo que ocurría al interior de mi casa, mi marido incluido, se volvía cada día más insignificante, intrascendente y sórdido, mientras que el jardín, y particularmente la enamorada y el muro, comenzaban a provocar en mí sensaciones diversas y muchas veces contradictorias.

Durante marzo consideré que la enredadera era una hierba putrefacta que sólo vivía para expandirse, tanto hacia arriba como hacia los costados. De repente me veía malgastando muchas horas de mi vida tratando de limitar su crecimiento, forzando a la naturaleza a arrepentirse con un instrumento parecido a una podadora. Vivía para arreglar la decoración estúpida que cubría ese tapial mugriento. Cómo llegué a aborrecer esa combinación de cemento gastado y hojas de un color verduzco mediocre, cómo lamentaba esforzarme por esa fachada, buscando cada mañana formas innovadoras de vestirla, adornarla y adorarla, y a veces hasta inmacularla.

Durante unos meses, luego de mis matutinos quehaceres obligatorios, me dediqué como un caballito de batalla a esa actividad agotadora de perfeccionar la estética. Tenía así una ocupación con la que rellenar mi tiempo en las mañanas, pero las noches continuaban sin ofrecerme ninguna distracción con la que aminorar mi soledad… las noches se me iban tornando cada vez más tortuosas. Mi marido llegaba eso de las ocho, horario para el cual yo debía tener ya preparada la cena a su gusto y piacere. En silencio él tragaba los alimentos y en silencio él le escapaba a la incomodidad del vacío matrimonial con una buena excusa improvisada, un partido, un libro, el baño o el bar de la esquina, según la ocasión.

Las noches eran así de una soledad espantosa. Una madrugada de fines de abril mi marido se dispuso a olvidar mi presencia advirtiéndome a ultranza que no volvería hasta bien tarde, debido a un compromiso a la vez amistoso y laboral. Debí haber aprovechado la oportunidad, ideal si las hay, para desahogar la presión de mi pecho y vomitarle en la cara lo despechada que me sentía. En cambio, despedí a mi marido con todo el supuesto cariño que le profesaba, como solía hacer cada vez que él no anunciaba nada nuevo y decidía retirarse.

Me acomodé con mi mate y mis cigarrillos en una de las sillas plásticas que componían el set de exterior que había adquirido en el Carrefour a cambio de un toco de billetes ahorrados (precio nada módico por cierto, pese a que había sido atrapada por el cartelito seductor que decía “oferta”). A partir de entonces, cada noche, eso de las diez, sentada afuera y sin ganas de nada, cuando sólo atinaba a contemplar a la maldecida hierba, un pensamiento constante aparecía en mi mente para darle el cierre a mi rutina diaria. Me obsesionaba la idea de que algún día, tal vez, si Dios me daba una mano, podría imprimirle un sello personal a la relación de esos dos que vivían tan unidos. No sabía a ciencia cierta qué arte podría surgir de la combinación de las yemas de mis dedos y la pseudo-podadora. Ni siquiera sabía si el resultado imaginado poseería la dicha de obtener valor artístico, pero tenía bien en claro que mi ilusión debería albergar algo productivo, al menos la eficacia de permitir mi entremetimiento en la divina fusión.

Debido a que mis noches eran todas semejantes, casi idénticas, al repetir el episodio del set y el pensamiento, en las madrugadas los restos diurnos me acompañaban en mi descanso y mis fantasías de revolucionar la plantita se desvirtuaban con una potencia catastrófica. Cada nuevo sueño era distinto a los anteriores, cada noche me aportaba una nueva historia, pero todos los instantes remitían a lo mismo. Tanto me perturbaban esos sueños que una mañana de mayo, al despertar, luego de obedecer fielmente a mis deberes maritales, me prometí a mí misma que a partir de ese día me dispondría a reflexionar sobre lo que iba soñando.

Durante cuatro meses me dediqué a meditar dos horas diarias, entre las once y la una. Llegué a la conclusión de que me consideraba una víctima en todos los sentidos posibles. En la peluquería, mis vecinas intercambiaban experiencias sexuales y me refregaban por la cara sus salidas en pareja al teatro los sábados por la noche. En la carnicería, mientras yo pedía la carne picada grasosa que se comía en casa todos los días, las demás elegían cortes especiales para agasajar a sus hijos en el asado dominguero. En los demás espacios a los que concurría por mis tardes era atacada de la misma manera. Era victima aquí y allá. Pero mis sueños ponían al descubierto que alguna parte de mi ser quería ser victimaria, pues la imagen recurrente era la de una intervención casi quirúrgica en el amalgamiento que se profundizaba ante mis ojos, ¡y en mi propia casa!

En los meses sucesivos, no recuerdo bien si a partir de octubre o noviembre, los sueños nocturnos parecían no acabarse durante las vigilias y se prolongaban hasta eso de la una. Mi único lazo ficticio con lo que me rodeaba parecía ser ese conjunto de tareas domésticas que jamás abandoné, tal vez debido a la fidelidad ciega que aún detentaba para con mi marido. El resto era todo el universo de realidad que se presentaba ante mí en el mismo instante en que me adentraba a interrumpir la comunicación dual y a perforar la perfección con un tímido atrevimiento. Es que era muy consciente de que se trataba de un diálogo entre dos mundos que parecían encajar maravillosamente. De un lado, la palidez blanca y húmeda machacada por el tiempo, que en su desnudez no sería más que una putrefacción antiestética. Del otro lado, la belleza embriagadora, hoja a hoja y flor a flor, que formaba esfínteres comunicando tempestades y que no dejaba a la intemperie al frío cemento sino que lo acogía con toda su calidez. Eran esfuerzos sobrehumanos por el descenso de varios centígrados de la temperatura del muro durante los veranos, era protección de las fuertes lluvias que asolaban de vez en cuando.

La mañana del tres de diciembre se presentaba desde las siete en punto como cualquier otra. Había hecho mis deberes y empezaba a recortar la hierba cuando sonó el timbre. Apareció así nuevamente en mi vida alguien que dijo ser mi padre. Luego de una soberbia explicación de su desaparición durante tantos años, me vi forzada a ocultar mi desconcierto invitándolo a tomar unos mates. Estaba dispuesta a presentarle un frio interrogatorio con respecto a su ausencia, cuando me sorprendió con una oración común y corriente. Me preguntó qué era de mi vida. Aproveché el momento para evitar develar el enigma que durante tanto tiempo me había carcomido las entrañas. De todos modos, ya no me interesaba saber por qué había dejado de protegerme así de repente de un día para otro, hecho por el cual me había visto forzada a convertirme en súbdita de mi actual marido sin chistar. También evité desnudarme con incómodos detalles que hubieran puesto sobre la mesa mi padecida soledad, como los sucesos de la peluquería o la carnicería. Sólo llegué a contarle con pocas palabras las dos cosas que frecuentaban mis días, o sea mi marido y mi jardín. Oscilaba entre decirle cuál era en realidad la cuestión trascendente de mi vida o evitar revelarle mi secreto, cuando su mirada se clavó en la enredadera. Paralizó con eso mi exposición, sobre cuyo contenido entonces pensé que no debía ser demasiado exhaustivo. La miró, me miró y en ese vaivén permaneció durante algunos segundos hasta que logró hartarme.

-¿Qué?- vociferé.

-Es que la veo imperfecta- aseguró.

-No entendés nada- le grité, exagerándole una mueca de desprecio.

Algo más me iba a decir, cuando la llegada de mi marido interrumpió el diálogo en la parte más crucial de nuestro encuentro. Pero mi padre tuvo el tupé de proseguir con el tema durante la cena. Por si esto no fuera poco, mi marido comulgó tras su idea, aseverando que yo no había sabido cuidar la hierba. De repente parecía como si las dos únicas personas que deberían haber cumplido la función de verdadero cuidado en mi vida, que para colmo recién acababan de conocerse, se aliaban en mi contra, hablaban mal de mi ¡y en mi propia casa!

-Si hubieses alguna vez estudiado jardinería, sabrías que tu deber es dejar crecer esta enredadera, porque su fin es buscar en la altura las mejores condiciones de luz y humedad, posicionándose sobre las otras especies para subsistir.

Sus palabras me dieron repugnancia, pero me contuve y fui racional:

-Ah… veo que te leíste esos estúpidos manuales. No entendés nada.

-Bueno, bueno- interrumpió mi padre. -Mirá, ésta no es mi casa así que no me puedo meter, pero me atrevo sólo a darte un consejo. Deberías pensar tal vez en otra trepadora. Hay algunas que aportan un hermoso aroma con sus flores como el jazmín trepador, otras aportan follaje y color como la Santa Rita o Bouganvilla y otras brindan frutos como la parra o vid.

-Claro, claro- afirmó mi marido.

Lo miré a uno, lo miré al otro y contuve la respiración en silencio durante algunos segundos. Había transcurrido tantos meses constructivos, sumergiéndome en una realidad inigualable junto a mi pseudo-podadora. Estaba tan segura de que ellos no entendían nada. Sentí una leve puntada en mi pecho y, conteniendo mis impulsos con toda la fuerza de que disponía, recuperé un poco de aire y me permití escupir un último susurro: deber, deber, deber…

A partir de aquella cena ya nada volvería a exasperarme. De hecho, aquella noche todo acabó con absoluta normalidad. Me dediqué a fregar los platos con un detallismo meticuloso mientras mi padre y mi marido aparentaban conocerse entre sí alardeando de sus respectivas ciencias. Gracias a Dios se olvidaron pronto de la existencia inicial en la discusión caótica de la crítica que nos había insultado a la enamorada, al muro y a mí. Abandonaron la jardinería por la generalidad de la botánica y no sé cómo pasaron a la abstracción de la física, y luego de presumir en varios saberes, terminaron por aburrirse de sus monólogos autistas. Mi padre cometió el error garrafal de introducir en la charla el fútbol primero y la política después, equivocación por la que terminó siendo echado de patitas a la calle por mi marido.

Todos los sucesos posteriores de comienzo de diciembre transcurrieron en un inusitado ambiente pacífico, mucho más tenue que la corriente pesadumbres que solía percibirse en la casa. Al día siguiente de la cena amanecí como si hubiera dormido profundamente durante exactamente dos años, doce meses y tres días. La noche anterior, mientras mi marido roncaba empecinado en un charco de saliva cochina, yo había padecido una pesadilla escalofriante.

Estaba en mi jardín, enseñándole a una niña cómo usar la pseudo-podadora, cual sabia renombrada daba lecciones de vida a una aprendiz. Era consciente de que no sabía nada de jardinería, pero confiaba en que mi experiencia artesana condujera a la infante a inmiscuirse desde adentro en el amor que unía al muro con la enamorada. Sentados en el set estaban mi padre y mi marido, con apariencia de anonadados ante mi cabal conocimiento. Súbitamente sentí que a mis espaldas murmuraron sus voces cómplices.

-No entiende nada- escuché.

Y sólo llegué a comprender que se referían a mí cuando sentí sus ordenanzas de padre y marido. Me obligaron a que obligue a la niña a inyectar las yemas de sus dedos, como jeringas infectocontagiosas, en la pared recubierta y a arrastrar sus manos ensangrentadas entre el pálido verduzco. Semejante bestialidad hizo que el muro se viniera lentamente abajo y mientras se derrumbaba yo gritaba ante los oídos de todos los presentes que sí había entendido, que entendía todo.

Al momento de alzarme de la cama en la mañana del cuatro de diciembre aún sentía mis alaridos de autoafirmación. Pero la paz todavía perduraba, pues sabía perfectamente que afuera me aguardaban el muro y la enamorada. Como de costumbre cumplí con mis obligaciones como una buena esposa, y despedí a mi marido con una ternura insólita, si bien debo confesar ahora que era forzosamente fingida.

Tenía en claro que ese día no iba a ser uno más, pues apenas estuve sola me rehusé a llevar a cabo mis planes habituales: no iría a la peluquería y no compraría carne. En cambio, me senté temprano en una de las sillas del set con mi mate y mis cigarrillos a contemplar la calidez de un último encuentro. Recordé cómo casi un año atrás, durante marzo, había maldecido semejante realidad, enceguecida detrás de la ficción de un afecto falso. Y ahora, esa enamorada estaba dispuesta a desligarse del muro y a arrojarse en mis brazos, ofreciéndome toda su satisfactoria protección.

Estaba ahora en la yema de mis propios dedos la posibilidad cierta de forjar una verdadera obra de arte. Y al fin, de convertirme en una artista.

Ya sin la ayuda de la pseudo-podadora, me dediqué pacientemente a desandar el camino andado por la enamorada, que a partir de entonces era ya mi enamorada. Comencé a despegarla del muro desde la más remota altura, subida a una escalera, hasta llegar a arrodillarme ante sus raíces. Con qué pasión arrancaba sutilmente cada patita adherida, con qué delicadeza de verdadera jardinera construí un romance a lo largo de toda la tarde.

Para las ocho ya había finalizado mi construcción. Me sentía a la intemperie, pues en la obra encontraba arrojado lo mucho de valioso que acumulaba en mí desde hacía más de doce meses. Y a la vez me sentía acobijada, tal vez porque por primera vez poseía un verdadero oficio.

Luego de la cena, me convertí en la jardinera que mi marido había querido que yo fuese. Mientras se atoraba con la grasosa carne picada del día anterior, me aventuré por detrás de sus espaldas y con la yema de mis dedos enredé la filosa enamorada alrededor de su cuello. Mientras se quedaba sin aire, tomé consciencia de que debía ser sabia una vez más y proteger a mi marido de las ficciones que aparentaban ser reales.

-Entendemos todo, mi amor, todo- le susurré al oído.

Al fin, no estaba más obligada a invertir mis horas en semejantes deberes abominables. A partir de entonces, mes de enero nuevamente, me dedico simplemente a barrer las hojas secas que deja caer sobre el césped el inmenso paraíso, dueño del centro del parque y nuevo protector de mi amor.

MPR_Mayo 2008

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Thu, 08 May 2008 03:44:50 +0100
Megalomanía o el descubrimiento de la realidad http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/04/megalomania-o-el-descubrimiento-de-la-realidad http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/04/megalomania-o-el-descubrimiento-de-la-realidad Delirios de Grandeza: La lucha por la liberación erótica

Eco y Narciso por John William Waterhouse

“Contra la redención al tiempo, la restauración de los derechos de la memoria es un vehículo de liberación, es una de las más nobles tareas del pensamiento (…) Sin la liberación del contenido reprimido de la memoria, sin la liberación de su poder liberador, la sublimación no represiva es inimaginable”. H. Marcuse

Según analizó una vez Freud, lo ideal sería una comunidad de hombres que sometiesen su vida pulsional a la dictadura de la Razón. Si bien creo que sería ese el símbolo de la verdadera libertad, disiento con quienes sienten que estamos ante una mera esperanza utópica.

Nuestro entorno, al transcurrir en términos opuestos a los de una sociedad ideal, aparece como la distopía más verídica que hayamos visto, pero al mismo tiempo conserva en su interior y construye a cada paso una tendencia extremadamente contraria a la naturaleza humana, de tal modo que a partir de los cientos de baches abiertos puede comenzar a forjarse la verdadera lucha por la liberación erótica. El resultado sería ni más ni menos que el reencuentro de la Razón con el Eros interno y externo al hombre, el destierro de una vez y para siempre de la guerra del mundo, así como sus múltiples causas y consecuencias, y el reencuentro definitivo de la naturaleza humana con las pulsiones de vida.

En términos muy laxos y simplificatorios, creo que el recorrido de mis veintitantos años de vida puede ser representativo de las vivencias disfrutadas y padecidas por muchas personas. Todos somos sujetos moldeados por el sistema, en tanto somos seres bio-psico-sociales, y en tanto el sistema es uno, me atrevo a introducir la lógica matemática y a llevar a cabo una atrevida generalización: las palabras que leerán a continuación reflejan sensaciones personales y constituyen un punto de vista muy subjetivo, pero abstrayéndose de mi caso, pueden comprenderse cuestiones fundamentales de cómo funciona este mundo y, lo más importante, qué rol nos es asignado por predestinación y por el desempeño de qué rol estamos dispuestos a luchar individual y colectivamente. Entonces, me es necesario hacer aquí una digresión, tal vez infinita, en el estilo que domina mi escritura, a fin de que comprendan mi recorrido y puedan recibir lo que estoy dispuesta a brindar con estas líneas: la sensación de una mancomunidad a construir a partir de hoy.

Tanto vivir en este mundo y tanto adoctrinamiento catedrático por parte de mis padres, mis libros, mis maestros, mis diarios íntimos, en fin, mi sociedad, me habían hecho creer en mi autodeterminación y confiar en que mi accionar cotidiano venia determinado por la Razón.

Narciso por Caravaggio - 1565

Desde las épocas en que usaba pañales he escuchado leyendas de las más diversas. Rodeada de adultos sabelotodo, he sido testigo, como tantos otros niños, de historias imaginarias e inverosímiles, pero que se adecuaban a mi capacidad infantil con un único fin: desarrollar mi intelecto. Con el objetivo declarado de hacerme soñar, estos relatos lograban estremecerme como si se basaran en hechos reales. Es que, en verdad, me he compenetrado tanto con las narraciones que he llegado a creérmelas a todas y cada una. Pero ¿qué he creído de estas historias? He creído lo que querían que crea, que detrás de las estupideces actuadas por ogros y princesas se hallaba el triunfo de la Razón.

Tengo grabado en mi memoria, como si fuera hoy, aquel cuento que solía narrarme mi madre. El Patito Feo, no importa si no es bello como los cisnes, pues debe esforzarse por ser el animal más inteligente sobre la tierra. Por que el entendimiento domina nuestro cuerpo y con el entendimiento se domina el mundo.En ese momento no supe que, pese al uso de palabras tan simples, los que me rodeaban se referían a una cuestión tan importante que podría ser considerada como explicativa de la totalidad de la existencia humana. Me estaban mostrando la Razón de ser de su Universo, enaltecido como el único posible.

Entré en primer grado y las maestras, sorprendidas ante mi potencial de lecto-escritura, en vez de hacerme aprovechar la riqueza del tiempo para que exprese mis pasiones, condenaron mi adelanto intelectual y fueron sumisas a lo que habían aprendido en sus años de estudio; reprimieron mis ansias de soñar y lograron encarrilarme. Entonces pasé las horas de cursado haciendo mi tarea y pasándosela a mi compañera.
A los catorce yo solita tome la decisión correcta, sin que nadie me lo sugiriese, de convertirme en victimaria de mi misma y decidí vestirme con el uniforme de la rectitud y ser victima -una vez más- de la sensatez de los profesores. Pese a algunas contestaciones al orden establecido (y el correlato de amonestaciones) abrí mi ser a los constructores de la verdad.

Tal vez influenciada por el medio en que crecí, tal vez imbuida por la curiosidad de conocer motivaciones diferentes, seguramente conmovida por tantos años de Educación con mayúsculas, decidí zambullirme en la supuesta libertad que podían otorgarme los libros universitarios. No pensé que, una vez más, podía presentarse ante mí la continuidad uniforme, robustecida esta vez por la autoridad científica de una tradición milenaria.

La academia logró persuadirme. Todos y cada uno de los hacedores de la historia proclamaron ser motivados en su teoría y en su práctica por la sagrada Razón, denominada de distinta manera según la época y según el personaje.

Hoy creo que desde el origen de las reflexiones occidentales sobre lo humano se pueden hallar sutiles definiciones creadas de puño y letra por los inventores de las grandes restricciones, desde los primeros hasta los últimos. Por supuesto que en el momento en que comencé a inspeccionar el mundo de la lectura “profunda” no percibí estar ante constructores de obstáculos, sino por el contrario ante mayordomos eruditos que me abrirían las puertas de la expansión de la libre sabiduría. Pero hoy sé que fueron todos cinceladores de los “defectos” humanos, veedores que venían a reprimir a lo que consideraban piltrafas. A través de la historia cada pensador se limitó a parir y alimentar una neolengua y a inyectar en las almas occidentales un insípido adoctrinamiento.

Muchos han incursionado sobre los pasados remotos de la humanidad, intentando describir la motivación fundamental de la naturaleza del hombre. Me introduzco también yo en esa tradición y apuesto a que en una época se desencadenaban tormentas pasionales, inherentes a la concupiscencia innata al hombre. En algunas primitivas comarcas dichosas de la Tierra podemos pensar que la vida era moldeada por las pulsiones y, sin ser esquematizada por estirpes intelectuales, reinaba tanto la claridad como la oscuridad del sentimiento humano. Las fuerzas eran originalmente instintivas y se canalizaban hacia una introspección y un contacto con el otro que hoy parecerían garabatos de locura. El hombre vivía allí en un estado puramente sensorial. Tal como las primeras semanas de vida del niño: son meras sensaciones, impresiones térmicas, cromáticas, auditivas, en estado puro, sin que todavía tengan un significado impuesto, sin que aun lleguen a ser objetos captables por la racionalidad. Luego el hombre se va “recobrando” de esa especie de vertiginoso remolino, va rescatándose de ese caos donde estaba perdido. Esto significa que lo que en un primer momento era pura sensación va tomando una artificial figura, un aspecto trastocado. Así surge el concepto, para dar carácter y forma a lo que un instante antes no era más que algo aparentemente indeterminado.

Banquete platonico

Sin ir más lejos, el siglo VI a.C. mostraba grandes banquetes de felicidad terrenal. No era de hecho la exacerbación del verdadero principio del placer, y para colmo la eudaimonía quedaba circunscripta a unos pocos ciudadanos, pues metecos y esclavos representaban lo no humano. Pero aunque sea en el estrecho círculo de una elite, se desencadenaban vidorras rescatables. Lo palmario estaba aun en ciernes y amenazaba con desarrollarse. Se adoraban dioses pero los habitúes del Olimpo también se regocijaban entre manjares pedestres. En el seno mismo del ágora ateniense se vivía la política ligada a la pluralidad de opiniones desenfrenadas, se vivificaban sensaciones tan diversas como incoherentes. De lo que se trataba era de exponer cómo a cada individuo le competía el quehacer y decir del otro.
Gracias a narradores posteriores y a la lectura minuciosa de las fuentes, supe que entre los pensadores de la época se habló del Ente y del no Ente, del devenir y la permanencia, del Ser y la Nada, mientras por debajo de todas estas especulaciones subyacían todavía dudas sobre la determinación de la naturaleza humana. ¿Cuán pasionales y cuán racionales podíamos llegar a ser?

El análisis del contexto me hizo saber que estos filósofos también fueron títeres de las circunstancias de la época que determinaron su conducta. Ese mundo ateniense comenzaba a entrar en crisis. Algunos nostálgicos añoraban la época de oro de Pericles, cuando los poetas dejaban volar su imaginación narrando encuentros carnales y espirituales entre dioses y humanos. En las calles, dominaba el discurso básico que sólo buscaba persuadir con la dialéctica sofista a unos cuantos jóvenes, prometedores futuros gobernantes.
Necesitaban entonces erigir la palabra Orden para posibilitar el Progreso. Clarificar los roles sociales requería previamente eliminar todo el bastión de dioses inútiles, que por tanto parecerse a lo humano terminaba confundiendo a los corazones atenienses. Pero el principal dios que era necesario sepultar era ese que osaba desencadenar las pasiones y amenazaba con convertir a la caverna en una perenne realidad.

Era necesario, pues, reinventar la historia. Y en todo contexto efusivo del devenir mundano aparecen “revolucionarios” que proclaman en un papiro el advenimiento de un nuevo mundo feliz. En ese momento pueden ser tildados de herejes y condenados al capítulo de la condena por sus coetáneos, pero sus enseñanzas permanecen intactas y latentes, hasta que tiempo después son redescubiertas, en el mismo instante en que se toma conciencia de cuánto influyeron sus invenciones para que el acontecer se encaminase.

Así sucedió con muchos filósofos de la época, que exhortaban a poner en práctica la verdadera paideia, esa que adoctrinaría a los ciudadanos del futuro sobre la única relación de dominación posible. El alma estaría dividida en tres partes y debería existir un lazo de mando-obediencia entre ellas.

Hoy creo que así se fue creando el Mundo del Revés. No me refiero a que un ladrón sea vigilante y otro juez, sino a que todos (ladrón, vigilante y juez) comenzaron a vivir en un mundo causalmente determinado por la parte del alma que, según decían, estaba constituida por la substancia de más alta calidad.

El hombre ya estaba dotado de Razón, pero podrían no haber surgido las primeras censuras si no fuera porque a algunos se les ocurrió elevar la racionalidad a un altar. Originales cilicios se ciñeron a los cuerpos para mortificarlos sin que nadie lo notase. Se tergiversaron los términos al punto de fusionar varias sensaciones putrefactas con la palabra Razón. La violencia cotidiana, la vanidad y el falocentrismo pasaban a ser reacciones corrientes y el amor quedó desprendido para siempre de la política.

Los elementos químicos con radiaciones naturales fueron caratulados de viles, vacilantes, mateados, contradictorios y confusos. Ya por entonces se les hizo beber la cicuta a unos cuantos fabricadores de vicisitudes, pues la represión era aquí la otra cara de la búsqueda de la perfección.

“El remo dentro del agua se nos aparece como quebrado”, es la idea con la cual mediocres escritores posteriores quisieron describir el supuesto gran descubrimiento platónico. Sacadlo, pues, del agua y veréis cómo realmente es. Inventando una nueva definición de las pulsiones humanas, se les hizo saber a todos que habían estado viviendo miserablemente, al no ver que el remo fuera del agua aparecía en toda su maravillosa exactitud.

La incógnita por descifrar si la libertad y su existencia son compatibles o no con este infinito causalismo que enaltece la Razón ya no le interesaba a nadie, pues las palabras “libertad de voluntad” habían sido manoseadas y rellenadas con un contenido tan penetrante como enceguecedor, encerradas entre rejas tan meticulosamente reales que pasaron a ser naturales. Nadie se daba cuenta de que la libre elección se revelaba como una ilusión.

Pasaron a producir inquietud las cosas menos sublimes. La hegemonía del principio de realidad llevó a que lo metafísico se posicionara a años luz del descubrimiento de lo físico. Esa relación de dominación que gobernaba el alma se reprodujo en todos los aspectos de la vida, perpetuándose las estructuras jerárquicas en todos los niveles. No sólo las dualidades gobernantes-gobernados, padre-hijo, esposo-esposa, amo-esclavo, sino principalmente el vínculo vertical entre Razón y pasión comenzó a dominar el mundo.

Qué magnifica obra triangulizadora de pídolas erigieron como nueva cosmovisión, contra cuya autoridad suprema muchos deben haber luchado de por vida. Cuántos seres, llamados escoria en la sociedad de esa época, comprenderían mis líneas, si hubiesen tenido el privilegio de degustarlas.

Luego, año a año y siglo a siglo se fue perfeccionando esa historia reinventada. Su legado permaneció intacto y llegó hasta nosotros gracias a tantos co-autores, parafraseadores, teóricos y prácticos, que fueron moldeando la realidad para mantenernos en mansedumbre.
Los medievales se descentraron de la subjetividad y pasaron a construir una suprarrealidad espiritual, depositando la fe, que antaño se encontraba diseminada, en un único punto extraterrenal. El hombre se sintió limitado, finito y creyéndose incapaz de realizar plenamente la verdad, el bien y el ser. Por lo tanto, proyectó estos atributos en un ser imaginario, capaz de otorgarle sentido a su incapacidad de encarnar lo absoluto.

Dios se constituyó en una expresión inconsciente de los propios ideales o aspiraciones de infinitud del hombre. Dios fue así el ser ideal objetivado, la exacerbación, en su límite máximo, de la Razón de la cual el humano sintió no disponer, y la religión apareció como una poderosa institución creada para cumplir el rol de alter ego de las potencialidades no desarrolladas por la voluntad.

La tradición filosófica había enseñado que la esencia del hombre se encontraba en la Razón. Al no poder manifestarse en la realidad, debido a la incapacidad de exteriorizar su latente potencialidad, se creó un mundo en un más allá y sublime en el más acá. En el deseo de una realidad mejor, que efectivamente sea expresión y causa de esa esencia humana, la religión le permitió al hombre paliar su dolor y desdichas corrientes.

El Renacimiento llegó con una pretensión radical: traer nuevamente la Razón a este mundo y erigirla como la manifestación más representativa del obrar humano. Alguien lucha porque los príncipes se aferren a la Razón de Estado, desligándose del poder eclesiástico y actuando brutalmente cuando sea necesario, a fin de conservar el poder.
Siglos más tarde un conjunto de filósofos exhorta por la materialización de unas cuantas sociedades rectas y pacificas citando periodos ancestrales hipotéticos, caracterizados en cada caso en base a virtudes y/o defectos irreales. Tras la diferencia entre lo que fue, lo que es y lo que será subyace el afán por alimentar la tradición renacentista de igualar hombre a Razón y separar el dominio humano del dominio celestial. Enaltecen la propiedad, la justicia, la libertad o la voluntad general, conceptos todos que concentran la idea de la perfección racional.

Se llegó a pensar que la experiencia no es posible más que para un espíritu que posee Razón, traducida en un sistema de principios universales y necesarios que organizaría los datos empíricos. Se enarboló la facultad discursiva que establece sus demostraciones mediante la combinación de conceptos y proposiciones, como la facultad de afirmar lo absoluto, de conocer, de aprehender el ser tal cual es y de suministrar los principios, de alcanzar las verdades necesarias y suficientes para el pensar y la vida.

Alguien le dio al sujeto la capacidad de crear en su mente el objeto de conocimiento. Se consideró que el conocer no es mera recepción sino también elaboración del objeto, pues de la rapsodia de sensaciones sin orden ni concierto se pasó a la conceptualización de impresiones. Se enfocó la cuestión del conocimiento a partir de la idea de que el sujeto moldea al objeto, si bien aun no lo crea.

¿La Razón señala la actividad misma del espíritu en lo que tiene de esencial, o sea lo que dirige esa actividad hacia su acabado y perfección? Se fue construyendo poco a poco la excesiva fe en la Razón, en la evidencia y la demostración. El misticismo, el ocultismo, la filosofía del sentimiento y el tradicionalismo fueron caratulados despectivamente de desechos animales, y no se le reconoció más valor a la intuición y al sentimiento que el status de velos oscuros que ocultan la luminosidad de lo real.

Este fue el gran giro copernicano del saber moderno, que acompañó el giro antropocéntrico que dominó el discurso filosófico. La historia se presentó como el terreno de una empresa humana que, bajo la guía iluminadora de la Razón, incrementaría tanto el saber como la justicia entre los hombres, a los que emanciparía de sus prejuicios. Su eje fue la idea típicamente moderna del progreso y mejoramiento creciente y general de la humanidad. Lo que salía al encuentro resultó pues determinado como algo que permanecía con cierto aspecto fijo y que por tener fijeza era constante, mientras que las sensaciones eran consideradas como infinitamente fluctuantes y cambiantes.

Apareció alguien que planteó que todo lo racional era real y todo lo real era racional. La realidad pasó a ser vista como un sistema de relaciones de manifestación, un sistema de auto-manifestación, donde el ser se conformaba como el aparecer-se, como espíritu. En los hechos, el objeto terminó por revelarse idéntico al sujeto, el ser como idéntico al pensar. La realidad pasó a tener un sentido, que es el que le otorgó el pensamiento y que se expresó de la manera más perfecta como vida espiritual. En fin, el espíritu, que en su plenitud pudo identificarse con Dios, significó la absoluta libertad. Detrás de la prosa cautivadora, se escondía la exactitud matemática del silogismo perfecto. Toda la construcción del pensar terminaba en la idea de que el Estado era la realización de esa libertad, y en él los individuos resultaban determinados, no por algo ajeno a sí, sino por la racionalidad que constituía su verdadero ser.

Entonces la historia universal fue concebida como el proceso de desarrollo de la Idea en el tiempo en una marcha de creciente libertad, una marcha progresiva y rigurosamente racional. Napoleón pudo creer que lo que lograba era su gloria y la satisfacción de su deseo de poder, pero en realidad tal pasión no era sino un instrumento de que se valía la Idea para el logro de su propio fin, la realización de la racionalidad.

Otra cosmovisión me indujo a pensar que hay en el mundo un elemento irracional, inadecuado respecto de la Idea, desajustado o inarmónico respecto de la totalidad. La verdad todavía no se había realizado cabalmente, la plena racionalidad aun faltaba. La existencia del proletariado contradecía la supuesta realidad de la Razón, en tanto como clase social representaba la negación de esa Razón. Pero esta visión, si bien criticaba las bases mismas del sistema de dominación imperante, continuaba confiando en un futuro racional prometedor y seguía creyendo que el mundo se regia por un modus operandi consciente.

Toda esta parafernalia teórica de tesis que se fue construyendo a lo largo de los siglos sólo vino a ratificar lo que en el mundo real iba sucediendo: la construcción cultural permanente de nuevos tabúes y deberes. Sin ir más lejos, el deber del trabajo, ese mecanismo que tiene por objetivo satisfacer las necesidades del grupo y que debería funcionar como un nexo genuino del hombre con la naturaleza y con los demás hombres, se instituyó como el accionar humano más alejado del vivir pasional. En todos los ámbitos de la vida, se fue complejizando la instancia represora y castigadora, como ámbito de internalización de las normas sociales, reproduciéndose socialmente de generación en generación.

La cultura es ese reducto civilizatorio que concentra en sí la capacidad del sistema para refrenar el despliegue de la vida instintiva, permitiendo que la libertad de decisión quede ofuscada detrás de parámetros definitorios de un modelo de normalidad a seguir. La cultura estatuida permite un progreso tan uniforme, unilineal y unívoco que todas sus dimensiones pueden ser interpretadas simplemente como el desarrollo de una renuncia instintiva. Una vez delineada la rigidez exterior de la cultura, el refreno de las pulsiones amenazadoras parte desde dentro del individuo mismo, el cual reproduce la lógica de la Razón desafectiva y limitadora de tendencias que son tomadas como “subversivas”.

Lo caratulado por el sistema como el gran mal a evitar hoy es esa “locura” que, según dicen, es signo de quien bordea los límites, ese impulso “irracional” que es germen de cuestionamientos que pondrían en peligro los cimientos y el normal funcionamiento del statu quo. La única locura legítima es la que representa Charles Chaplin en Tiempos Modernos, esa locura que permite que la máquina siga funcionando. Nadie se preocupa de que cientos de trabajadores caigan enfermos de cáncer debido al “estrés” laboral, pues son sólo unos cuantos casos de exceso de explotación reemplazables fácilmente. El cuerpo mismo del hombre, que sólo debería ser ansia de libertad, es instrumento disponible para la manutención del sistema. Y el trabajo alienante, no gratificador, se superpone al control del tiempo libre, último reducto en el que antaño el principio del placer encontraba su parcial plasmación.

La aniquilación, día a día, de este principio del placer, va aceitando la perfección de la civilización occidental y destruyendo la verdadera naturaleza humana. Pero esta creación y adoración de deseos no naturales y agresivos, de necesidades, anhelos, sueños y valores, que permite la reproducción de artificios, debe dejar algún lugar de la conciencia librada de la desviación inexorablemente impuesta.
Y aquí podríamos apostar a la memoria de las potencialidades reprimidas, al redescubrimiento de que alguna vez vivimos en una infancia sin categorías normativas. Luchar por una existencia un poco más libre a cada paso es una tarea ardua y requiere previamente un alto sentido crítico, que permita escapar de esa confortable, razonable y enceguecedora cosa que muchos llaman libertad.

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Transcurrí años inmersa en los lujos de una vulgaridad narcótica y aprendí cómo inyectarme dosis de placer artificiales. Me convencí poco a poco de lo extravagante de ilusionarme con otra realidad y me conformé con las emociones cuadradas. Hasta que llegué a los bordes. Se los digo: haber transitado los bordes puede ser síntoma de perder el contacto con este mundo pero puede ser también tomar conciencia de la irracionalidad que nos condiciona. Llegar a los extremos me permitió revolucionar el encéfalo con que había nacido y crear nuevas vistas, olfatos, audiciones y tactos con los cuales expandirme hacia otra percepción. Luego de sufrir el instinto de autodestrucción y experimentar mis ansias de creer en el amor, comprendí que vivimos operando en un entorno determinado por las pulsiones.

Tras atravesar momentos fantasmagóricos, fantásticos y fantasiosos, puedo afirmar que tengo la poderosa capacidad de sentir la fuerza de mis sentidos. A través de ellos he logrado sensibilizar el contacto de mi yo con el exterior, derrotando al enano fascista que habilitaba dentro de mí. Sé que, luego de tantas batallas, la guerra no está ganada y en una de esas no lo esté nunca: mi conexión con lo más elloico de mi ser sigue siendo obstaculizada por una gigantesca barrera racional. Pero tuve la oportunidad, que se presenta una vez en un millón, de haberme adentrado a degustar el sabor de lo inaudito. Puede sonar a película de ciencia ficción, pero siento que he descubierto otra dimensión, siendo parte de las experiencias mundanas a la vez que observándolas objetivamente como si me encontrase en una alta colina desde la cual visualizar todo en perspectiva.

Lo más importante de mi vivencia es haber sentido la radicalidad de observar la inmensidad del quehacer humano como un simple juego de niños. Hoy puedo burlarme de la metáfora que representa la construcción del hombre: un edificio de elucubraciones, síntesis, paradigmas, frases y re-frases, hechas y rehechas, que esconden un verdadero vacío. Es que me di cuenta de que el mundo aun no conoce el vínculo humano y sólo es victima de la sensatez y la chatura. Se ha establecido una simbología unilineal entre las personas, sin dar cuenta de la multiformidad sensorial de los lazos humanos. El devenir está alejado de la diversidad (tal vez desde siempre o al menos desde tiempos remotos) y atraviesa repeticiones gastadas y conformistas, como un eterno retorno sobre lo mismo.

Se ha creído más de una vez que hemos llegado a conocer el Bien, la Verdad, la Justicia y la Solidaridad, pero lejos estamos de ser buenos, verdaderos, justos y solidarios. Señores, les comunico, no han entendido nada, porque aun siguen protagonizando el rol de creerse archihumanos y semidioses.

MPR_2008

"Todas las mañanas el astro del mundo

cuando se levanta reflejándose en las

ondas cree muy asombrado ver otro sol."

Tristan I Hermite

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Sun, 04 May 2008 23:14:33 +0100
Million Marihuana March http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/02/million-marihuana-march http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/02/million-marihuana-march rosario-se-sumachico.JPG

Rosario tambien está presente...

El 3 de Mayo en Rosario, no te quedes en el armario!

La Global Marijuana March (GMM) también conocida como Million Marihuana March (MMM) o Marcha del Millón de Porros (MMP) se realiza el primer fin de semana de mayo de cada año desde 1999, en simultáneo en ciudades de todo el mundo. Tiene como objetivos hacer evidente la cantidad de consumidores para terminar con la discriminación y las detenciones, promover políticas de reducción de daños y avanzar hacia la despenalización, haciendo hincapié en las libertades individuales de las personas. A la fecha, ya hay 222 ciudades inscriptas para la edición 2008. Este evento mundial es coordinado en nuestro país por la Revista THC. Puedes encontrar más información en este enlace, donde podrás dejar tus datos para recibir información o para colaborar en tu propia Ciudad. Colectivo 3M Rosario es el nombre elegido para abarcar al conjunto de personas que estamos trabajando en la organización de la Marcha del Millón de Porros en la Ciudad de Rosario, Santa Fe, República Argentina. Actualmente en el Colectivo 3M se encuentran trabajando integrantes de Agrupacion Cogollos, P.A.S.(Promotores en Acción Social), Jardín de Gente y ciudadanos autoconvocados. Fecha del evento: sábado 3 de Mayo (si llueve se pasa al sábado 10 de Mayo) . Lugar de realización: Montevideo y Chacabuco, en la esquina del Planetario,Parque Urquiza. Te esperamos en la Marcha del Millón de Porrosy también en los eventos relacionados que tendrán lugar en los días previos.

Para más info entrá en http://3mrosario.blogspot.com/

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Fri, 02 May 2008 01:03:26 +0100
Albert Hofmann 1906-2008 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/02/albert-hofmann-1906-2008 http://doncellaquinceanera.nireblog.com/post/2008/05/02/albert-hofmann-1906-2008 hofmann.jpg

¿Conocen algún suizo famoso aparte de Albert Einstein? Aquí tienen otro nombre: Albert Hofmann, padre, ni más ni menos, que del LSD.
Hoffman acaba de morir en Suiza, a los 102 años. Fue el descubridor del ácido lisérgico.

Lo que primero iba a ser una medicina para el dolor de cabeza y el alcoholismo, luego se transformó en el alimento de las culturas contestatarias. Él fue sin quererlo el padre de un cambio cultural que modificó el mundo a partir de los 60.
Los Beatles celebraron el ácido de manera velada en "Lucy in the sky with diamonds". Pero no pasó mucho tiempo antes de que la droga fuera prohibida en casi todo el mundo. El LSD creció en popularidad como una droga recreativa antes de ser prohibida y declarada ilegal en muchos países a partir de finales de la década de 1960. Hofmann señaló que: "El LSD se ilegalizó en 1968 dado que se convirtió en la droga de moda en Estados Unidos. Fue la sustancia de culto de los hippies y los movimientos antiguerra de Vietnam. Por estos motivos políticos fue ilegalizada".
El científico aducía que el poder del LSD para alterar la actividad mental podía contribuir al análisis del funcionamiento de la mente, y al estudio de enfermedades como la esquizofrenia. Hasta el momento de su muerte, el científico luchó por la legalización del uso del LSD en manos de los psiquiatras y siempre manifestó que su mayor deseo era que la ciencia pudiera experimentar e investigar nuevamente con el compuesto.
Las drogas psicodélicas, como LSD y el MDMA (éxtasis) pueden ser efectivas en el tratamiento de varias enfermedades psiquiátricas. Antes consideradas ‘drogas maravilla’ por sus efectos sobre la ansiedad, la depresión, el alcoholismo y otras enfermedades mentales, fueron desterradas de la práctica médica después de que disposiciones legales prohibieran su venta y uso. Aunque estas prohibiciones fueron puestas allí en buena medida para contrarrestar la preocupación por el crecimiento del uso recreativo de drogas que proveían combustible a las culturas contestatarias de los 60’s y 80’s. La criminalización de estos agentes también llevó a una excesiva cautela en posteriores investigaciones sobre sus beneficios terapéuticos.
Muchas investigaciones en la actualidad dan cuenta del potencial beneficioso, para el progreso de la ciencia, de la investigación sobre el uso terapéutico de estas drogas. Por citar solo algunos ejemplos, estamos hablando de la relajación psíquica en la psicoterapia analítica, y en particular en las neurosis de angustia y obsesivas, de los experimentos sobre la naturaleza de la psicosis y del tratamiento de la esquizofrenia infantil utilizando LSD y psilocibina. Uno de los últimos hechos a destacar fue que en Suiza las autoridades sanitarias dieron luz verde a un médico suizo para la realización de pruebas de psicoterapia con ayuda del LSD en pacientes que sufren de cáncer en etapas avanzadas y enfermos terminales.
En homenaje a Hofmann y por nuestra salud, defendamos la investigación científica de los usos terapéuticos tanto del cannabis como del LSD y demás medicinas alternativas, con el objetivo de utilizar su potencial curativo y ayudar a los enfermos que podrían mejorar con el uso de estas drogas.
Creemos que estamos en una lucha que recién empieza. Se han hecho campañas, petitorios, marchas, talleres, festivales, seminarios, etc. Es un gran paso adelante el proyecto de ley por la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal. (la modificación del Art. 14 de la ley 23.737).
Debemos ir por más, principalmente canalizando nuestro esfuerzo hacia la toma de conciencia de la ciudadanía de que “el demonio es otra cosa”, que es posible vivir en un mundo donde las acciones privadas de los hombres se desenvuelvan en un marco de libertad y respeto hacia la vida humana. Además de la difusión masiva, es necesario que todos y cada uno de nosotros, seamos o no usuarios de drogas, interactuemos con las personas que nos rodean para desmentir la farsa que los poderes establecidos nos quieren hacer creer.

MPR_2008

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Fri, 02 May 2008 00:55:07 +0100